Buenas tardes amigos de décimo, dejo algunos poemas de Federico García Lorca para que los leán y los analicemos la próxima semana, feliz noche. Hasta pronto.
29 de Abril de 2012, 76 años del natalicio de la poeta argentina Alejandra Pizarnik: La niña, se balancea en el columpio que difumina la niebla mientras sigue las charlas inocentes con la muerte, en medio de jardines de lilas; siempre es la hora del té y con galletitas de avena digieren la tristeza de las horas rotas. En la casita del miedo, dentro del cuarto de espejos, se multiplica la muñeca de ojos huérfanos que con cantos dionisiacos y nanas fúnebres, invocan al ave que yace tras los barrotes de un pasando que siempre es, que sigue aquí, rasguñando la fragilidad del presente con sus uñas, arrebatando la vida, quitando cualquier posibilidad de asesinar a la melancolía. ¿Y la locura? Por su puesto que ella también participa de festín de de las ausentes, participa, devora las manecillas y hala la cuerda, aproximando el instante en el que rostros húmedos vigilarán la caja. Se muere, se muere cada día...
Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencia, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto.
Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan. A.P.
29 de Abril de 2012, 76 años del natalicio de la poeta argentina Alejandra Pizarnik:
ResponderEliminarLa niña, se balancea en el columpio que difumina la niebla mientras sigue las charlas inocentes con la muerte, en medio de jardines de lilas; siempre es la hora del té y con galletitas de avena digieren la tristeza de las horas rotas. En la casita del miedo, dentro del cuarto de espejos, se multiplica la muñeca de ojos huérfanos que con cantos dionisiacos y nanas fúnebres, invocan al ave que yace tras los barrotes de un pasando que siempre es, que sigue aquí, rasguñando la fragilidad del presente con sus uñas, arrebatando la vida, quitando cualquier posibilidad de asesinar a la melancolía. ¿Y la locura? Por su puesto que ella también participa de festín de de las ausentes, participa, devora las manecillas y hala la cuerda, aproximando el instante en el que rostros húmedos vigilarán la caja. Se muere, se muere cada día...
"Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay"
HIJA DEL VIENTO
ResponderEliminarHan venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
A.P.