Hola muchachos ahí les dejo el link con el texto de Marcuse, es sólo el capítulo 4, pero ojalá lo lean todo, porque es bastante interesante.
http://reexistencia.wordpress.com/documentos/libros/el-hombre-unidimensional-herbert-marcuse-2/
Gracias.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
jueves, 6 de septiembre de 2012
bájelas todo bn
http://www.youtube.com/watch?v=MjlYbw9WbHU
http://www.youtube.com/watch?v=VaGEd2ZjUAQ
http://www.youtube.com/watch?v=IGEskjk2hCo
http://www.youtube.com/watch?v=IbKK01UbQ34
http://www.youtube.com/watch?v=h-kmLkfFrtU
http://www.youtube.com/watch?v=lnY4dYpDqUg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=7q2bNqe0Xyk
http://www.youtube.com/watch?v=04F4xlWSFh0
http://www.youtube.com/watch?v=z9FmOc0ofGc
http://www.youtube.com/watch?v=w1ivA73ga20
http://www.youtube.com/watch?v=FX2xLuk1SlI
http://www.youtube.com/watch?v=VaGEd2ZjUAQ
http://www.youtube.com/watch?v=IGEskjk2hCo
http://www.youtube.com/watch?v=IbKK01UbQ34
http://www.youtube.com/watch?v=h-kmLkfFrtU
http://www.youtube.com/watch?v=lnY4dYpDqUg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=7q2bNqe0Xyk
http://www.youtube.com/watch?v=04F4xlWSFh0
http://www.youtube.com/watch?v=z9FmOc0ofGc
http://www.youtube.com/watch?v=w1ivA73ga20
http://www.youtube.com/watch?v=FX2xLuk1SlI
jueves, 2 de agosto de 2012
Y otros videos para que los caspeen jejejeje:
http://www.youtube.com/watch?v=hglVqACd1C8
http://www.youtube.com/watch?v=L7fF1P3qwDE
http://www.youtube.com/watch?v=Epgo8ixX6Wo
http://www.youtube.com/watch?v=-_qMagfZtv8
http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=IrTB-iiecqk
Qué se diviertan con los videos, recuerden: pillen los detalles!
http://www.youtube.com/watch?v=hglVqACd1C8
http://www.youtube.com/watch?v=L7fF1P3qwDE
http://www.youtube.com/watch?v=Epgo8ixX6Wo
http://www.youtube.com/watch?v=-_qMagfZtv8
http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=IrTB-iiecqk
Qué se diviertan con los videos, recuerden: pillen los detalles!
Hola amigos dejos los links de los videos analizados en clase, y de otros para que los degusten:
http://www.youtube.com/watch?v=aDaOgu2CQtI
http://www.youtube.com/watch?v=YR5ApYxkU-U
http://www.youtube.com/watch?v=aDaOgu2CQtI
http://www.youtube.com/watch?v=YR5ApYxkU-U
miércoles, 25 de julio de 2012
Cosecharía más rosas
Claro que no se puede desfreir un huevo
pero ninguna ley nos prohibe soñar con ello.
Si pudiera vivir de nuevo, trataría de cometer mas errores.
Viviría con menos rigurosidad. Sería más disparatado de lo
que he sido hasta ahora. Iría a más lugares. Escalaría más
montañas y atravesaría a nado más ríos. comería más
helados y menos espinacas. Experimentaría más dificultades
verdaderas y menos imaginarias.
Verán ustedes: He sido un de esos individuos que viven
prudentemente horas tras hora, día tras día. Claro que he
tenido tambien mis momentos, pero si encontrara la ocasión
de empezar de nuevo, no dudo que los multiplicaría. Nunca
salgo a ninguna parte sin llevar conmigo termómetro, mapa,
impermeable y paracaídas. Si se me presentara la oportunidad
de volver a hacerlo, cargaría con menos bártulos.
Si se me concediera vivir mi vida otra vez, comenzaría a andar
descalzo desde principios de la primavera y no volvería a
calzarme hasta ya bien entrado el otoño. Poseería más perros,
me acostaría a hora más avanzadea. Tendría más novias.
Iría de pesca más a menudo. Me encaramaría con mayor
frecuencia en el tiovivo y asistiría a más circos.
En un mundo en que casi toda la gente parece consagrada
a la gravedad de la situación, yo me levantaria a glorificar
su trivialidad, porque estoy de acuerdo con Will Durant
que decía: "La jovialidad es más sabia que la sabiduría".
si pudiera vivir de nuevo, cosecharía más rosas.
DON HEROLD
pero ninguna ley nos prohibe soñar con ello.
Si pudiera vivir de nuevo, trataría de cometer mas errores.
Viviría con menos rigurosidad. Sería más disparatado de lo
que he sido hasta ahora. Iría a más lugares. Escalaría más
montañas y atravesaría a nado más ríos. comería más
helados y menos espinacas. Experimentaría más dificultades
verdaderas y menos imaginarias.
Verán ustedes: He sido un de esos individuos que viven
prudentemente horas tras hora, día tras día. Claro que he
tenido tambien mis momentos, pero si encontrara la ocasión
de empezar de nuevo, no dudo que los multiplicaría. Nunca
salgo a ninguna parte sin llevar conmigo termómetro, mapa,
impermeable y paracaídas. Si se me presentara la oportunidad
de volver a hacerlo, cargaría con menos bártulos.
Si se me concediera vivir mi vida otra vez, comenzaría a andar
descalzo desde principios de la primavera y no volvería a
calzarme hasta ya bien entrado el otoño. Poseería más perros,
me acostaría a hora más avanzadea. Tendría más novias.
Iría de pesca más a menudo. Me encaramaría con mayor
frecuencia en el tiovivo y asistiría a más circos.
En un mundo en que casi toda la gente parece consagrada
a la gravedad de la situación, yo me levantaria a glorificar
su trivialidad, porque estoy de acuerdo con Will Durant
que decía: "La jovialidad es más sabia que la sabiduría".
si pudiera vivir de nuevo, cosecharía más rosas.
DON HEROLD
martes, 12 de junio de 2012
Dejo el poema para los interesados en hacer el comentario crítico.
Lisboa revisitada
Nada me ata a nada
Quiero cincuenta cosas a la vez
Anhelo con una angustia de hambre de carne
No sé bien qué-
Definidamente por lo indefinido
Duermo inquieto y vivo en un soñar inquieto
Como quien duerme inquieto, a medio soñar.
Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron cortinas sobre todas las hipótesis que podría ver en la calle.
No existe en la calle donde estuve el número de puerta que me dieron.
Desperté a la misma vida ante la que me había dormido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo soñada me harta –hasta esa vida…
Comprendo a intervalos inconexos; Escribo en los lapsos del cansancio;
Y un tedio que es hasta del tedio me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin rumbo;
No sé qué islas del Sur imposible me aguardan náufrago;
O qué tramos de la literatura me darán al menos un verso.
No sé esto, ni otra cosa ni cosa alguna…
Y en el fondo de i espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma donde rememoro sin causa
(Y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
En los caminos y atajos de las florestas lejanas
Donde supuse mi ser,
Huyen desmantelados los últimos restos
De la ilusión final,
Mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
Mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.
Otra vez vuelvo a verte,
Ciudad de mi infancia pavorosamente perdida.
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí…
¿Yo? Pero ¿soy el mismo que aquí viví y aquí volví,
Y aquí de nuevo volví y volví,
Y aquí una vez más supe volver?
¿O son todos los Yo que aquí estuve o estuvieron,
Una serie de cuentas-entes unidas por un hilo-memoria,
Una serie de sueños sobre mí de alguien ajeno a mí?
Otra vez vuelvo a verte,
Con el corazón más lejano y el alma menos mía…
Otra vez vuelvo a verte –Lisboa y Tajo y todo-,
Transeúnte inútil de ti y de mí,
Extranjero aquí como en todas partes,
Casual en la vida como en el alma,
Fantasma errante por salones de recuerdos,
Entre el ruido de ratas y de tablas que crujen
En el castillo maldito de tener que vivir…
Otra vez vuelvo a verte,
Sombra que pasa a través de sombras y brilla
Un momento bajo una luz fúnebre desconocida
Y entra en la noche como la estela de un barco al perderse
En el agua que se deja de oir…
Otra vez vuelvo a verte,
Pero, ¡ay, a mí ya no me veo!
Se partió el espejo mágico en el que podía verme idéntico,
Y en cada fragmento fatídico sólo veo un pedazo de mí,
¡Un pedazo de ti y de mí!...
Fernado Pessoa
Lisboa revisitada
Nada me ata a nada
Quiero cincuenta cosas a la vez
Anhelo con una angustia de hambre de carne
No sé bien qué-
Definidamente por lo indefinido
Duermo inquieto y vivo en un soñar inquieto
Como quien duerme inquieto, a medio soñar.
Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron cortinas sobre todas las hipótesis que podría ver en la calle.
No existe en la calle donde estuve el número de puerta que me dieron.
Desperté a la misma vida ante la que me había dormido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo soñada me harta –hasta esa vida…
Comprendo a intervalos inconexos; Escribo en los lapsos del cansancio;
Y un tedio que es hasta del tedio me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin rumbo;
No sé qué islas del Sur imposible me aguardan náufrago;
O qué tramos de la literatura me darán al menos un verso.
No sé esto, ni otra cosa ni cosa alguna…
Y en el fondo de i espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma donde rememoro sin causa
(Y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
En los caminos y atajos de las florestas lejanas
Donde supuse mi ser,
Huyen desmantelados los últimos restos
De la ilusión final,
Mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
Mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.
Otra vez vuelvo a verte,
Ciudad de mi infancia pavorosamente perdida.
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí…
¿Yo? Pero ¿soy el mismo que aquí viví y aquí volví,
Y aquí de nuevo volví y volví,
Y aquí una vez más supe volver?
¿O son todos los Yo que aquí estuve o estuvieron,
Una serie de cuentas-entes unidas por un hilo-memoria,
Una serie de sueños sobre mí de alguien ajeno a mí?
Otra vez vuelvo a verte,
Con el corazón más lejano y el alma menos mía…
Otra vez vuelvo a verte –Lisboa y Tajo y todo-,
Transeúnte inútil de ti y de mí,
Extranjero aquí como en todas partes,
Casual en la vida como en el alma,
Fantasma errante por salones de recuerdos,
Entre el ruido de ratas y de tablas que crujen
En el castillo maldito de tener que vivir…
Otra vez vuelvo a verte,
Sombra que pasa a través de sombras y brilla
Un momento bajo una luz fúnebre desconocida
Y entra en la noche como la estela de un barco al perderse
En el agua que se deja de oir…
Otra vez vuelvo a verte,
Pero, ¡ay, a mí ya no me veo!
Se partió el espejo mágico en el que podía verme idéntico,
Y en cada fragmento fatídico sólo veo un pedazo de mí,
¡Un pedazo de ti y de mí!...
Fernado Pessoa
jueves, 24 de mayo de 2012
Les dejo la "invitación" que compartimos hoy en clase:
Una invitación al vuelo
Milenio va, milenio viene, la ocasión
es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino
de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del
mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca,
su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.
La verdad sea dicha, no hay quien
resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la
tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo
será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos
aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos
gente del pasado milenio.
Aunque no podemos adivinar el tiempo
que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que
sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de
derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el
derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás
proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a
clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno
que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en
las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
la gente no será manejada por el
automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el
supermercado, ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro
más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la
gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se incorporará a los códigos penales
el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez
de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega
el niño sin saber que juega;
en ningún país irán presos los
muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran
cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de
vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las
langostas les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a
los países les encanta ser invadidos;
los
políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que
es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el
pelo;
la muerte y el dinero perderán sus
mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en
virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto
por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra
contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más
remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni
la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos
humanos;
nadie
morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán
tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
los niños ricos no serán tratados
como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
la
educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
la
policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
la justicia y la libertad, hermanas
siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas,
espalda contra espalda;
una mujer, negra, será presidenta de
Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América;
una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque
ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Santa Madre Iglesia corregirá las
erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el
cuerpo;
la Iglesia también dictará otro
mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la
que formas parte»;
serán
reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
los desesperados serán esperados y
los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de
tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos
de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan
nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen
ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido
privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será
vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
Eduardo Galeano
miércoles, 23 de mayo de 2012
El último de Borges:
Magias parciales del Quijote
Es
verosímil que estas observaciones hayan sido enunciadas alguna vez y quizá muchas
veces; la discusión de su novedad me interesa menos que la de su posible
verdad.
Cotejado con otros libros
clásicos (la Ilíada, la Eneida, La Farsalia, La Comedia dantesca, las tragedias
y comedias de Shakespeare), el Quijote es realista; este realismo, sin embargo,
difiere esencialmente del que ejerció el siglo XIX. Joseph Conrad pudo escribir
que excluía de su obra lo sobrenatural, porque admitirlo parecía negar que lo
cotidiano fuera maravilloso: ignoro si Miguel de Cervantes compartió esa intuición,
pero sé que la forma del Quijote le hizo contraponer a un mundo imaginario
poético, un mundo real prosaico. Conrad y Henry James novelaron la realidad
porque la juzgaban poética; para Cervantes son antinomias lo real y lo poético.
A las vastas y vagas geografías del Amadís opone los polvorientos caminos y los
sórdidos mesones de Castilla; imaginemos a un novelista de nuestro tiempo que
destacara con sentido paródico las estaciones de aprovisionamiento de nafta
Cervantes ha creado para nosotros la poesía de la España del siglo XVII, pero
ni aquel siglo ni aquella España eran poéticas para él; hombres como Unamuno o
Azorín o Antonio Machado, enternecidos ante la evocación de la Mancha, le
hubieran sido incomprensibles. El plan de su obra le vedaba lo maravilloso;
éste, sin embargo, tenía que figurar, siquiera de manera indirecta, como los
crímenes y el misterio en una parodia de la novela policial. Cervantes no podía
recurrir a talismanes o a sortilegios, pero insinuó lo sobrenatural de un modo
sutil, y, por ello mismo, más eficaz. Intimamente, Cervantes amaba lo
sobrenatural. Paúl Groussac, en 1924, observó: “Con alguna mal fijada tintura
de latín e italiano, la cosecha literaria de Cervantes provenía sobre todo de
las novelas pastoriles y las novelas de caballerías, fábulas arrulladoras del
cautiverio.” El Quijote es menos un antídoto de esas ficciones que una secreta
despedida nostálgica.
En la realidad, cada novela
es un plano ideal; Cervantes se complace en confundir lo objetivo y lo
subjetivo, el mundo del lector y el mundo del libro. En aquellos capítulos que
discuten si la bacía del barbero es un yelmo y la albarda un jaez, el problema
se trata de modo explícito; otros lugares, como ya anoté, lo insinúa. En el
sexto capítulo de la primera parte, el cura y el barbero revisan la biblioteca
de Don Quijote; asombrosamente uno de los libros examinados es la Galatea de
Cervantes, y resulta que el barbero es amigo suyo y no lo admira demasiado, y
dice que es más versado en desdichas que en versos y que el libro tiene algo de
buena invención, propone algo y no concluye nada. El barbero, sueño de Cervantes
o forma de un sueño de Cervantes, juzga a Cervantes… También es sorprendente
saber, en el principio del noveno capítulo, que la novela entera ha sido
traducida del árabe y que Cervantes adquirió el manuscrito en el mercado de
Toledo, y lo hizo traducir por un morisco, a quien alojó más de mes y medio en
su casa, mientras concluía la tarea. Pensamos en Carlyle, que fingió que el Sartor resartus era versión parcial de
una obra publicada en Alemania por el doctor Diógenes Teufelsdroeckh; pensamos
en el rabino castellano Moisés de León, que compuso el Zohar o Libro del Esplendor
y lo divulgó como obra de un rabino palestiniano del siglo III.
Ese juego de extrañas ambigüedades
culmina en la segunda parte; los protagonistas han leído la primera, los
protagonistas del Quijote son, asimismo, lectores del Quijote. Aquí es inevitable recordar el caso de Shakespeare, que
incluye en el escenario de Hamlet
otro escenario, donde se representa una tragedia, que es más o menos la de Hamlet; la correspondencia imperfecta de
la obra principal y la secundaria aminora la eficacia de esa inclusión. Un
artificio análogo al de Cervantes, y aun más asombroso, figura en el Ramayana,
poema de Valmiki, que narra las proezas de Rama y su guerra con los demonios.
En el libro final, los hijos de Rama, que no saben quién es su padre, buscan
amparo en una selva, donde un asceta les enseña a leer. Ese maestro es,
extrañamente, Valmiki; el libro en que estudian, el Ramayana. Rama ordena un sacrificio de caballos; a esa fiesta acude
Valmiki con sus alumnos. Estos acompañados por el laúd, cantan el Ramayana. Rama oye su propia historia,
reconoce a sus hijos y luego recompensa al poeta… Algo parecido ha obrado el
azar en Las Mil y Una Noches. Esta
compilación de historias fantásticas duplica y reduplica hasta el vértigo la
ramificación de un cuento central en cuentos adventicios, pero no trata de
graduar sus realidades, y el efecto (que debió ser profundo) es superficial,
como una alfombra persa. Es conocida la historia liminar de la serie: el desolado
juramento del rey, que cada noche se desposa con una virgen que hace decapitar
en el alba, y la resolución de Shahrazad, que lo distrae con fábulas, hasta que
encima de los dos han girado mil y una noches y ella le muestra su hijo. La
necesidad de completar mil y una secciones obligó a los copistas de la obra a
interpolaciones de todas clases. Ninguna tan perturbadora como la de la noche
DCII, mágica entre las noches. En esa noche, el rey oye de boca de la reina su
propia historia. Oye el principio de la historia, que abarca a todas las demás,
y también —de monstruoso modo—, a sí misma. ¿Intuye claramente el lector la
vasta posibilidad de esa interpolación, el curioso peligro? Que la reina
persista y el inmóvil rey oirá para siempre la trunca historia de Las Mil y Una Noches, ahora infinita y
circular .. Las invenciones de la filosofía no son menos fantásticas que las
del arte: Josiah Royce, en el primer volumen de la obra The world and the individual (1899), ha formulado la siguiente:
“Imaginemos que una porción del suelo de Inglaterra ha sido nivelada
perfectamente y que en ella traza un cartógrafo un mapa de Inglaterra. La obra
es perfecta; no hay detalle del suelo de Inglaterra, por diminuto que sea, que
no este registrado en el mapa; todo tiene ahí su correspondencia. Ese mapa, en
tal caso, debe contener un mapa del mapa; que debe contener un mapa del mapa
del mapa, y así hasta lo infinito.”
¿Por qué nos inquieta que el
mapa esté incluido en el mapa y las mil y una noches en el libro de Las Mil y Una Noches? ¿Por qué nos inquieta
que Don Quijote sea lector del Quijote y Hamlet espectador de Hamlet? Creo haber dado con la causa:
tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficción pueden ser
lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser
ficticios. En 1833, Carlyle observo que la historia universal es un infinito
libro sagrado que todos los hombres escriben y leen y tratan de entender, y en
el que también los escriben.
Otros dos ensayos del maestro Borges:
Buenos Aires, 1951.
LA ESFERA DE PASCAL
Quizá
la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas. Bosquejar un
capítulo de esa historia es el fin de esta nota.
Seis siglos antes de la era
cristiana, el rapsoda Jenófanes de Colofón, harto de los versos homéricos que
recitaba de ciudad en ciudad, fustigó a los poetas que atribuyeron rasgos
antropomórficos a los dioses y propuso a los griegos un solo Dios, que era una
esfera eterna. En el Timeo, de Platón, se lee que la esfera es la figura más
perfecta y más uniforme, porque todos los puntos de la superficie equidistan
del centro; Olof Gigon (Ursprung der
griechischen Philosophie, 183) entiende que Jenófanes habló analógicamente;
el Dios era esferoide, porque esa forma es la mejor, o la menos mala, para
representar la divinidad. Parménides, cuarenta años después, repitió la imagen
(“el Ser es semejante a la masa de una esfera bien redondeada, cuya fuerza es
constante desde el centro en cualquier dirección”); Calogero y Mondolfo razonan
que intuyó una esfera infinita, o infinitamente creciente, y que las palabras
que acabo de transcribir tienen un sentido dinámico (Albertelli: Gli Eleati, 148). Parménides enseñó en
Italia; a pocos años de su muerte, el siciliano Empédocles de Agrigento urdió
una laboriosa cosmogonía; hay una etapa en que las partículas de tierra, de
agua, de aire y de fuego, integran una esfera sin fin, “el Sphairos redondo, que exulta en su soledad circular”.
La historia universal
continuó su curso, los dioses demasiado humanos que Jenófanes atacó fueron
rebajados a ficciones poéticas o a demonios, pero se dijo que uno, Hermes
Trismegisto, había dictado un número variable de libros (42, según Clemente de
Alejandría; 20.000, según Jámblico; 36.525, según los sacerdotes de Thoth, que
también es Hermes), en cuyas páginas estaban escritas todas las cosas. Fragmentos
de esa biblioteca ilusoria, compilados o fraguados desde el siglo lll, forman
lo que se llama el Corpus Hermeticum;
en alguno de ellos, o en el Asclepio, que también se atribuyó a Trismegisto, el
teólogo francés Alain de Lille —Alanus de Insulis— descubrió a fines del siglo
XII esta fórmula, que las edades venideras no olvidarían: “Dios es una esfera
inteligible, cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna”.
Los presocráticos hablaron de una esfera sin fin; Albertelli (como antes,
Aristóteles) piensa que hablar así es cometer una contradictio in adjecto, porque sujeto y predicado se anulan; ello
bien puede ser verdad, pero la fórmula de los libros herméticos nos deja, casi,
intuir esa esfera. En el siglo XIII, la imagen reapareció en el simbólico Roman
de la Rose, que la da como de Platón, y en la enciclopedia Speculum Triplex; en el XVI, el último capítulo del último libro de
Pantagruel se refirió a “esa esfera intelectual, cuyo centro está en todas
partes y la circunferencia en ninguna, que llamamos Dios”. Para la mente
medieval, el sentido era claro: Dios está en cada una de sus criaturas, pero
ninguna Lo limita. “El cielo, el cielo de los cielos, no te contiene”, dijo Salomón
(1 Reyes, 8, 27); la metáfora geométrica de la esfera hubo de parecer una glosa
de esas palabras.
El poema de Dante ha
preservado la astronomía ptolemaica, que durante mil cuatrocientos años rigió
la imaginación de los hombres. La tierra ocupa el centro del universo. Es una
esfera inmóvil; en torno giran nueve esferas concéntricas. Las siete primeras
son los cielos planetarios (cielos de la Luna, de Mercurio, de Venus, del Sol,
de Marte, de Júpiter, de Saturno); la octava, el cielo de las estrellas fijas;
la novena, el cielo cristalino llamado también Primer Móvil. A éste lo rodea el
Empíreo, que está hecho de luz. Todo este laborioso aparato de esferas huecas,
trasparentes y giratorias (algún sistema requería cincuenta y cinco), había
llegado a ser una necesidad mental; De
hipothesibus motuum coelestium commentariolus es el tímido título que
Copérnico, negador de Aristóteles, puso al manuscrito que trasformó nuestra
visión del cosmos. Para un hombre, para Giordano Bruno, la rotura de las bóvedas
estelares fue una liberación. Proclamó, en la Cena de las cenizas, que el mundo
es efecto infinito de una causa infinita y que la divinidad está cerca, “pues
está dentro de nosotros más aun de lo que nosotros mismos estamos dentro de
nosotros”. Buscó palabras para declarar a los hombres el espacio copernicano y
en una página famosa estampó: “Podemos afirmar con certidumbre que el universo
es todo centro, o que el centro del universo está en todas partes y la
circunferencia” (De la causa, principio
de uno, V).
Esto se escribió con
exultación, en 1584, todavía en la luz del Renacimiento; setenta años después,
no quedaba un reflejo de ese fervor y los hombres se sintieron perdidos en el
tiempo y en el espacio. En el tiempo, porque si el futuro y el pasado son
infinitos, no habrá realmente un cuándo; en el espacio, porque si todo ser
equidista de lo infinito y de lo infinitesimal, tampoco habrá un dónde. Nadie
está en algún día, en algún lugar; nadie sabe el tamaño de su cara. En el
Renacimiento, la humanidad creyó haber alcanzado la edad viril, y así lo
declaró por boca de Bruno, de Campanella
y de Bacon. En el siglo XVII la acobardó una sensación de vejez; para
justificarse, exhumó la creencia de una lenta y fatal degeneración de todas las
criaturas, por obra del pecado de Adán. (En el quinto capítulo del Génesis
consta que “todos los días de Matusalén fueron novecientos setenta y nueve
años”; en el sexto, que “había gigantes en la tierra en aquellos días”.) El
primer aniversario de la elegía Anatomy
of the World, de John Donne, lamentó la vida brevísima y la estatura mínima
de los hombres contemporáneos, que son como las hadas y los pigmeos; Milton,
según la biografía de Johnson, temió que ya fuera imposible en la tierra el
género épico; Glanvill juzgó que Adán, “medalla de Dios”, gozó de una visión
telescópica y microscópica; Robert South famosamente escribió: “Un Aristóteles
no fue sino los escombros de Adán, y Atenas, los rudimentos del Paraíso”. En
aquel siglo desanimado, el espacio absoluto que inspiró los hexámetros de
Lucrecio, el espacio absoluto que había sido una liberación para Bruno, fue un
laberinto y un abismo para Pascal. Éste aborrecía el universo y hubiera querido
adorar a Dios, pero Dios, para él, era menos real que el aborrecido universo.
Deploró que no hablara el firmamento, comparó nuestra vida con la de náufragos
en una isla desierta. Sintió el peso incesante del mundo físico, sintió
vértigo, miedo y soledad, y los puso en otras palabras: “La naturaleza es una
esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en
ninguna.” Así publica Brunschvicg el texto, pero la edición crítica de Tourneur
(París, 1941), que reproduce las tachaduras y vacilaciones del manuscrito,
revela que Pascal empezó a escribir effroyable:
“Una esfera espantosa, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en
ninguna.”
Quizá la historia universal
es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas.
Buenos Aires, 1951.
Ensayos literarios
Buenas tardes amigos de décimo, dejo algunos ensayos literarios para que les sirvan de ejemplo, degústenlos:
Buenos Aires, 1950
La
muralla y los libros
He, whose long wall the wand’ring Tartar bounds…
DUNCIAD, II, 76
Leí, días pasados, que el hombre que ordenó la edificación de
la casi infinita muralla china fue aquel primer Emperador, Shih Huang Ti, que
asimismo dispuso que se quemaran todos los libros anteriores a él. Que las dos
vastas operaciones —las quinientas o seiscientas leguas de piedra para opuestas
a los bárbaros, la rigurosa abolición de la historia, es decir del pasado—
procedieran de una persona y fueran de algún modo sus atributos, inexplicablemente
me satisfizo y, a la vez, me inquietó. Indagar las razones de esa emoción es el
fin de esta Plancha.
Históricamente, no hay misterio en las dos medidas. Contemporáneo
de las guerras de Aníbal, Shih Huang Ti, rey de Tsin, redujo bajo su poder a
los Seis Reinos antes existentes y borró el sistema feudal; erigió la muralla,
porque las murallas eran defensas; quemó los libros, porque la oposición los
invocaba para alabar a los antiguos emperadores. Quemar libros y erigir
fortificaciones es tarea común de los príncipes; lo único singular en Shih
Huang Ti fue la escala en la que obró. Así lo hacen entender algunos sinólogos,
pero yo siento que los hechos que he referido son algo más que una exageración
o una hipérbole de disposiciones triviales. Cercar un huerto o un jardín es
común; no lo es cercar un imperio. Tampoco es baladí pretender que la más
tradicional de las razas renuncie a la memoria de su pasado, mítico o
verdadero. Tres mil años de cronología tenían los chinos (y en esos años, se
incluyen el Emperador Amarillo y Chuang Tzu y Confucio y Lao Tzu), cuando Shih
Huang Ti ordenó que la historia empezara con é1
Shih Huang Ti había
desterrado a su madre por libertina; en su dura justicia, los ortodoxos no
vieron otro cosa que una impiedad; Shih Huang Ti, tal vez, quiso abolir todo el
pasado para abolir un solo recuerdo: la infamia de su madre. Esta conjetura es
atendible, pero nada nos dice de la muralla, de la segunda cara del mito. Shih
Huang Ti, según los historiadores, prohibió que se mencionara la muerte y busco
el elixir de la inmortalidad y se recluyó en un palacio figurativo, que
constaba de tantas habitaciones como hay días en el año; estos datos sugieren
que la muralla en el espacio y el incendio en el tiempo fueron barreras mágicas
destinadas a detener la muerte. “Todas las cosas quieren persistir en su ser”,
ha escrito Baruch Spinosa; quizá el Emperador y sus magos creyeron que la
inmortalidad es intrínseca y que la corrupción no puede entrar en un orbe
cerrado. Quizá el Emperador quiso recrear el principio del tiempo y se llamó
Primero, para ser realmente primero, Y se llamó Huang Ti, para ser de algún
modo Huang Ti, el legendario emperador que inventó la escritura y la brújula.
Este, según el Libro de los Ritos, dio su nombre verdadero a las cosas;
parejamente Shih Huang Ti se jactó, en inscripciones que perduran, de que todas
las cosas, bajo su imperio, tuvieran el nombre que les conviene. Soñó fundar
una dinastía inmortal; ordenó que sus herederos se llamaran Segundo Emperador,
Tercer Emperador, Cuarto Emperador, y así hasta el infinito… He hablado de un
propósito mágico; también cabría suponer que erigir la muralla y quemar los
libros no fueron actos simultáneos. Esto (según el orden que eligiéramos) nos
daría la imagen de un rey que empezó por destruir y luego se resigno a
conservar, o la de un rey desengañado que destruyó lo que antes defendía. Ambas
conjeturas son dramáticas, pero carecen, que yo sepa, de base histórica.
Herbert Allen Giles cuenta que quienes ocultaron libros fueron marcados con un
hierro candente y condenados a construir, hasta el día de su muerte, la
desaforada muralla. Esta noticia favorece o tolera otra interpretación. Acaso
la muralla fue una metáfora, acaso Shih Huang Ti condenó a quienes adoraban el
pasado a una obra tan vasta como el pasado, tan torpe y tan inútil. Acaso la
muralla fue un desafío y Shih Huang Ti pensó: “Los hombres aman el pasado y
contra ese amor nada puedo, ni pueden mis verdugos, pero alguna vez habrá un
hombre que sienta como yo, y ese destruirá mi muralla, como yo he destruido los
libros, y ese borrara mi memoria y será mi sombra y mi espejo y no lo sabrá.”
Acaso Shih Huang Ti amuralló el imperio porque sabía que este era deleznable y
destruyó los libros por entender que eran libros sagrados, o sea libros que
enseñan lo que enseña el universo entero o la conciencia de cada hombre. Acaso
el incendio de las bibliotecas y la edificación de la muralla son operaciones
que de un modo secreto se anulan.
La muralla tenaz que
en este momento, y en todos, proyecta sobre tierras que no veré, su sistema de
sombras, es la sombra de un Cesar que ordenó que la más reverente de las
naciones quemara su pasado; es verosímil que la idea nos toque de por si, fuera
de las conjeturas que permite. (Su virtud puede estar en la oposición de
construir y destruir, en enorme escala.) Generalizando el caso anterior,
podríamos inferir que todas las formas tienen su virtud en si mismas y no en un
“contenido” conjetural. Esto concordaría con la tesis de Benedetto Croce; ya
Pater, en 1877, afirmó que todas las artes aspiran a la condición de la música,
que no es otra cosa que forma. La música, los estados de felicidad, la
mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos
lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder,
o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce,
es quizá, el hecho estético.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Hola amigos de décimo dejo el poema del futurismo para que lo lean, lo degusten y lo analicemos la próxima clase:
Filippo Tommaso Marinetti
A MON PÉGASE L’AUTOMOBILE
¡Dios vehemente de una raza de acero,
automóvil ebrio de espacio,
que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes!
¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua,
automóvil ebrio de espacio,
que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes!
¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua,
nutrido de llamas y aceites minerales,
hambriento de horizontes y presas siderales
tu corazón se expande en su taf-taf diabólico
y tus recios pneumáticos se hinchen para las danzas
que bailen por las blancas carreteras del mundo!
Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas
con embriaguez el Infinito liberador!
Al estrépito del aullar de tu voz…
he aquí que el Sol poniente va Imitando
tu andar veloz, acelerando su palpitación
sanguinolento a ras del horizonte…
¡Míralo galopar al fondo de los bosques!...
¡Qué importa, hermoso Demonio!
A tu merced me encuentro… ¡Tómame
sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos,
bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro,
camino exasperando mi fiebre y mi deseo,
con el puñal del frío en pleno rostro!
De vez en vez alzo mi cuerpo
para sentir en mi cuello, que tiembla
la presión de los brazos helados
y aterciopelados del viento.
¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen!
Este viento es tu aliento devorante,
¡insondable Infinito que me absorbes con gozo…
¡Ah! los negros molinos desmanganillados
parece de pronto
que, sobre sus aspas de tela emballenada
emprenden una loca carrera
como sobre unas piernas desmesurados…
He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar
sobre mi fuga capas de frescor soñoliento…
¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!...
¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths
que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,
ya desfilasteis… ya estáis ahogadas
en la madeja de las brumas!...
Y vagamente escucho
el estruendo rechinante producido en las carreteras
por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas…
¡Montañas de las frescas capas de cielo!...
¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!...
¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope
de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,
¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos
y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?
¡Acepto con Vosotras la opuesta,... Estrellas mías …
¡Más pronto!... ¡Todavía más pronto
¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo
¡Soltad los frenos!... ¡Qué! ¿no podéis?...
¡Rompedlos!... ¡Pronto!
¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!
iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda !
¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente
por la escintilante plenitud
de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!
hambriento de horizontes y presas siderales
tu corazón se expande en su taf-taf diabólico
y tus recios pneumáticos se hinchen para las danzas
que bailen por las blancas carreteras del mundo!
Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas
con embriaguez el Infinito liberador!
Al estrépito del aullar de tu voz…
he aquí que el Sol poniente va Imitando
tu andar veloz, acelerando su palpitación
sanguinolento a ras del horizonte…
¡Míralo galopar al fondo de los bosques!...
¡Qué importa, hermoso Demonio!
A tu merced me encuentro… ¡Tómame
sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos,
bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro,
camino exasperando mi fiebre y mi deseo,
con el puñal del frío en pleno rostro!
De vez en vez alzo mi cuerpo
para sentir en mi cuello, que tiembla
la presión de los brazos helados
y aterciopelados del viento.
¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen!
Este viento es tu aliento devorante,
¡insondable Infinito que me absorbes con gozo…
¡Ah! los negros molinos desmanganillados
parece de pronto
que, sobre sus aspas de tela emballenada
emprenden una loca carrera
como sobre unas piernas desmesurados…
He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar
sobre mi fuga capas de frescor soñoliento…
¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!...
¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths
que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,
ya desfilasteis… ya estáis ahogadas
en la madeja de las brumas!...
Y vagamente escucho
el estruendo rechinante producido en las carreteras
por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas…
¡Montañas de las frescas capas de cielo!...
¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!...
¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope
de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,
¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos
y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?
¡Acepto con Vosotras la opuesta,... Estrellas mías …
¡Más pronto!... ¡Todavía más pronto
¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo
¡Soltad los frenos!... ¡Qué! ¿no podéis?...
¡Rompedlos!... ¡Pronto!
¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!
iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda !
¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente
por la escintilante plenitud
de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!
Filippo Tommaso Marinetti
viernes, 4 de mayo de 2012
Otro poema de García Lorca para el análisis de la próxima clase.
Al romperlo, un gran chorro de sombra
SUICIDIO
El jovencito se olvidaba.
Eran las diez de la mañana.
Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.
Notó que ya no le quedaba
en la boca mas que una palabra.
Y al quitarse los guantes, caía,
de sus manos, suave ceniza.
Por el balcón se veía una torre.
El se sintió balcón y torre.
Vio, sin duda, cómo le miraba
el reloj detenido en su caja.
Vio su sombra tendida y quieta
en el blanco diván de seda.
Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.
inundó la quimérica alcoba.
Federico García Lorca
Dejo el manifiesto del Futurismo
para que lo lean, lo analicen y si alguien me puede hacer el favor de
imprimirlo para la próxima clase, quedaría muy agradecido.
Manifiesto del Futurismo
1. Queremos cantar el amor al
peligro, al hábito de la energía y a la temeridad.
2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán
elementos esenciales de nuestra poesía.
3. La pintura y el arte ha magnificado hasta
hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos
exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto
mortal, la bofetada y el puñetazo.
4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha
enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un coche de
carreras con su capó adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de
aliento explosivo... un automóvil rugiente que parece que corre sobre la
metralla es más bello que la Victoria de Samotracia.
5. Queremos alabar al hombre que tiene el
volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el
circuito de su órbita.
6. Hace falta que el poeta se prodigue con
ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos
primordiales.
7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna
obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La
pintura ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas
desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado
de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las
misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana.
Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creamos la eterna velocidad
omnipresente.
9. Queremos glorificar la guerra - única
higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los
anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la feminidad.
10. Queremos destruir los museos, las
bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y
todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
11. Cantaremos a las grandes multitudes que el
trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas
multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas;
cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros
incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras
de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos
de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los
ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor
Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este
manifiesto nuestro de violencia atropelladora e aventureros que huelen el
horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes
caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones
cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca
demasiado entusiasta, incendiaria, con el cual fundamos hoy el
"futurismo", porque queremos liberar este país de su fétida gangrena
de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.
Ya durante demasiado
tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de
los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables.
Filippo Tommaso Marinetti,
"Le Figaro", 20 de febrero de 1909
Ella
Que alguien me diga cómo olvidarte, cómo lograr sobrevivir a este infierno que algunos llaman soledad, que alguien me enseñe cómo dejar de sentir, cómo dejar de querer.
Ya me siento exhausto de la lucha diaria contra el dolor, contra las ganas de llorar, aunque tengo que admitir que el tiempo ha hecho lo suyo, ya la herida no se siente tan profunda como alguna vez fue.
Mi alma, ese lugar donde mis sentimientos fueron sinceros pero nunca correspondidos.
Todavía veo pasar a esperanza por los rincones de mi alma, diciendo que aún se puede, pero la razón le gana en tamaño y fuerza, así que me limito a ser lo mas racional... aunque a veces no pueda.
Ya me siento exhausto de la lucha diaria contra el dolor, contra las ganas de llorar, aunque tengo que admitir que el tiempo ha hecho lo suyo, ya la herida no se siente tan profunda como alguna vez fue.
Mi alma, ese lugar donde mis sentimientos fueron sinceros pero nunca correspondidos.
Todavía veo pasar a esperanza por los rincones de mi alma, diciendo que aún se puede, pero la razón le gana en tamaño y fuerza, así que me limito a ser lo mas racional... aunque a veces no pueda.
jueves, 26 de abril de 2012
La Niña Va Por Mi Frente
¡Oh, qué antiguo sentimiento!
¿De qué me sirve, pregunto,
la tinta, el papel y el verso?
Carne tuya me parece,
rojo lirio, junco fresco.
Morena de luna llena.
¿Qué quieres de mi deseo?
Por las orillas del río
se está la noche mojando
y en los pechos de Lolita
se mueren de amor los ramos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche canta desnuda
sobre los puentes de marzo.
Lolita lava su cuerpo
con agua salobre y nardos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche de anís y plata
relumbra por los tejados.
Plata de arroyos y espejos.
Anís de tus muslos blancos.
Se mueren de amor los ramos
¡Oh, qué antiguo sentimiento!
¿De qué me sirve, pregunto,
la tinta, el papel y el verso?
Carne tuya me parece,
rojo lirio, junco fresco.
Morena de luna llena.
¿Qué quieres de mi deseo?
Por las orillas del río
se está la noche mojando
y en los pechos de Lolita
se mueren de amor los ramos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche canta desnuda
sobre los puentes de marzo.
Lolita lava su cuerpo
con agua salobre y nardos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche de anís y plata
relumbra por los tejados.
Plata de arroyos y espejos.
Anís de tus muslos blancos.
Se mueren de amor los ramos
VUELTA DE PASEO
Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!
ASESINATO
(DOS VOCES DE MADRUGADA EN RIVERSIDE
DRIVE)
¿Cómo fue?
-Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raicillas del grito.
Y el mar deja de moverse.
-¿Cómo, cómo fue?
-Así
-¡Déjame! ¿De esa manera?
-Sí.
El corazón salió solo.
-¡Ay, ay de mí!
-Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raicillas del grito.
Y el mar deja de moverse.
-¿Cómo, cómo fue?
-Así
-¡Déjame! ¿De esa manera?
-Sí.
El corazón salió solo.
-¡Ay, ay de mí!
LA CASADA INFIEL
A Lydia Cabrera y a su negrita
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
*
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
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