viernes, 4 de mayo de 2012

Otro poema de García Lorca para el análisis de la próxima clase.


SUICIDIO

El jovencito se olvidaba.

Eran las diez de la mañana.

Su corazón se iba llenando

de alas rotas y flores de trapo.

Notó que ya no le quedaba

en la boca mas que una palabra.

Y al quitarse los guantes, caía,

de sus manos, suave ceniza.

Por el balcón se veía una torre.

El se sintió balcón y torre.

Vio, sin duda, cómo le miraba

el reloj detenido en su caja.

Vio su sombra tendida y quieta

en el blanco diván de seda.

Y el joven rígido, geométrico,

con un hacha rompió el espejo.

 Al romperlo, un gran chorro de sombra

inundó la quimérica alcoba.

                                               Federico García Lorca

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